Yolanda Nuñez: » La Economía Circular era aquella que aplicaban nuestros abuelos»

Yolanda Núñez, investigadora en el Centro Tecnológico de Miranda de Ebro (CTME)

La charla científica ‘Oportunidades de la Economía Circular’ pronunciada por la responsable del Área de Tecnologías Ambientales I+D de CTME, Yolanda Núñez, en Ciencia entre Fogones, sin duda, causó en los asistentes la reacción esperada: reflexionar sobre el mundo que quieren dejar a las generaciones futuras y cuál es su nivel de responsabilidad como empresas y consumidores.

La doctora en Ingeniería Química arrancó fuerte. ¿Sabéis cuántos elementos de la tabla periódica están en situación de agotamiento? «Cuatro, cinco», murmuraban algunos participantes.  En realidad, muchos más de los recursos que pensamos están en situación de extinción, cercanos a agotarse. En la imagen, procedente de la prestigiosa plataforma World Economic Forum señala en azul oscuro aquellos elementos próximos a agotarse en un periodo que va desde los 5 a los 50 años.

Elementos de la tabla periódica según su nivel de agotamiento (izda) comparados por su nivel de reciclaje en la actualidad (dcha). Fuente World Economic Forum

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, la sociedad consciente, o no, de su escasez tienen una tasa de reciclaje muy bajita (ver la tabla de la derecha).

Núñez fue más allá. De nuevo, sus palabras causaron reacción.  «Pensad que un teléfono móvil, una tecnología que hoy consideramos imprescindible en nuestro día a día :

» Un smartphone necesita  75 elementos de los 118 de la tabla periódica para ser producido. Y no los reciclamos. Y si no los reciclamos, nos quedaremos en, pocos años, sin elementos»

Situación actual

Nuestro modelo económico actual se caracteriza por basarse en procesos de producción y consumo insostenibles: «Nuestra industria abusa de combustibles fósiles, hay un despilfarro, y por tanto, un agotamiento de recursos naturales, el cambio climático es una realidad, tenemos problemas de contaminación de pérdida de biodiversidad», explicó por un lado.

En cuanto a los productos que producimos, «son cada vez más complejos y con menor vida útil; necesitan un alto consumo energético, y requieren necesidades de transporte porque tenemos un mundo globalizado», añadió.

Tristemente, los precios actuales de los productos reflejan el coste de fabricación, pero no reflejan el coste real que supone su impacto en el Medio Ambiente. De ser así, el mercado se equilibraría mucho antes.

Por todo ello, la doctora concluyó que nuestra sociedad necesita pasar de un sistema lineal «de usar y tirar» -en el que se recoge materia prima de la naturaleza, ya sea material o energía, se la explota; se produce y al cabo de un tiempo la deshecha- a otro de Economía Circular -en el que se produce un determinado producto con ellos, los consumidores lo utilizan y, al final de su vida útil, ese producto no se convierte en un residuo sino que se vuelve a incorporar en el ciclo productivo-.

Asistentes en la charla científica sobre Economía Circular

 

En otras palabras, un nuevo modelo económico en el que se garantice un crecimiento sostenible duradero.

En esta linea, recordó la definición que las Naciones Unidas acordaron en 1987,  en un Informe titulado ·Nuestro futuro común de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo:

«Se define como desarrollo sostenible la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades»

Por tanto el desarrollo sostenible trata de lograr, de manera equilibrada, el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.

 

Soplo de esperanza

Ante esta situación de escasez de recursos natural, en la que estamos comprometiendo la calidad de vida de las generaciones futuras, la Unión Europea ha redactado 54 medidas para «cerrar el círculo» del ciclo de vida de los productos: de la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias.

También determina cinco sectores prioritarios para acelerar la transición a lo largo de sus cadenas de valor (plásticos, residuos alimentarios, materias primas críticas, construcción y demolición, biomasa y biomateriales).

Mientras se implementan – proceso que precisa mucha burocracia y se alarga en el tiempo- la científica abogó por el poder de los consumidores, quiénes, con sus hábitos de compra puedan marcar o intervenir en los fabricantes.  Pero para ello, los consumidores tienen que ser capaces de reconocer aquellos productos sostenibles, de los que no lo son, y desgraciadamente, hay más de 400 etiquetas (ecolabels) diferentes de las que los compradores apenas perciben sus diferencias.

«Economía circular era lo que hacían nuestros abuelos, es decir, ellos estiraban la vida útil de las productos antes de reciclarlos».

Cuando hablamos de reciclaje, nos referimos a un proceso industrial a través del cual un residuo se transforma en un nuevo material y se utiliza para la producción de nuevos objetos.

El Upcycling es un término acuñado recientemente relacionado con la Economía Circular, también conocido como supra-reciclaje, y aboga por aprovechar objetos para crear productos por medio de la creatividad que tienen un mayor valor que el que tenía el objeto original. O, lo que es lo mismo: se trata de transformar residuos en objetos de valor. Es decir, como paso previo al reciclaje.  «Cuánto más tiempo estén los materiales o productos en el mercado, en uso, es mejor que simplemente reciclarlos», recomendó Núñez.  Y señaló plataformas y modelos de negocio como Blablacar o Wallapop que comparten recursos y estiran la vida útil de nuestras pertenencias.

Finalmente, la ponente del ciclo de conferencias científicas Ciencia entre Fogones  enfatizó dos conceptos en los que se trabaja desde el CTME: el ecodiseño (diseñar un producto desde una perspectiva sostenible) y la importancia de la tecnología y la investigación en la fabricación de nuevos materiales y procesos productivos que supongan un ahorro en los costes medioambientales de fabricación.

El concepto multi ‘R’ de la Economía Circular. Fuente CTME

 

 

Ejemplo de empresas

Si bien, para algunos asistentes de Ciencia entre Fogones, la implantación de un sistema de economía circular les pareció «utópico», Yolanda núñez les aseguró que es una meta alcanzable, solo que se necesitará tiempo y sensibilización. Y puso algunos una docena de ejemplos de empresas que tienden a promover la reparabilidad, durabilidad y reciclabilidad de los productos, además de la eficiencia energética.

  • Renault: En colaboración con Indra, la empresa automovilística utiliza materiales reciclados en sus vehículos.
  • Zicla  fabrica sus separadores de carril bici con plástico reciclado.
  • La marca HermanMiller fabrica modelos de sillas de oficina con un 42 % de contenido reciclado, no contiene PVC y, al final de su vida útil, es posible reciclar el 95 % de la silla.